El Astral: la morada de los angeles caídos




La meditación trascendental es una técnica oriental que pretende la supuesta iluminación de la consciencia. 

Sabemos que la única iluminación de conciencia es la que otorga el espíritu santo, el cual no está presente en la meditación trascendental, por el contrario, los espiritus que se presentan son los ángeles caídos.

La meditación trascendental se ha promocionado en estos últimos tiempos como una técnica de relajación, con amplios beneficios para quien la practica. Sin embargo, muy poco se habla sobre sus aspectos negativos. Cuando se practica meditación, en algunas ocasiones se pretende "vaciar" la mente, se coloca música de fondo que puede contener mensajes subliminales, o en los peores casos puede contener consagraciones a entes malignos incluso sin que las personas que lo practican lo detecten.

En mi caso, luego de haber practicado Nueva Era, especialmente, la meditación trascendental, experimenté lo que significa quedar bajo influencia maligna. En mis sesiones de liberación pude conocer otras personas con casos similares al mío. Poco importa si al momento de practicarlo sabemos que o no que hay invocaciones malignas, al demonio eso no le importa, si es invocado él actúa, así de simple. 

Es importante que los católicos conozcamos las consecuencias que puede traer alejarnos del plan de Dios para nuestras vidas y realizar prácticas que nos colocan en peligro espiritual. Lo más grave de la Nueva Era es que no excluyen a nadie, es decir, quienes lo practican caen en un engaño según el cual usted puede ser católico y a la vez hacer mantras, meditación, yoga y todo tipo de practica que realmente es contraria a la fe católica. 

Con la meditación trascendental se abren portales donde moran los espíritus malignos, ángeles caídos, pudiendo actuar sobre nuestro cuerpo, y en los peores casos, pudiendo quedar la persona bajo una poseión demoníaca, lo cual puede llevar años para poder liberarse.

El Consejo Pontificio para el Diálogo interrligioso del Vaticano, en su libro: Jesucristo Portador del Agua de Vida, alerta a los católicos sobre estas prácticas orientales contrarias al cristianismo.

"Todo está permitido pero no todo me conviene. Todo está permitido, pero no todo me hace bien".
1 Corintios 10,23.




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