Testimonio. Practiqué Nueva Era y sufrí fuertes perturbaciones
Quiero compartir con ustedes un testimonio de una seguidora de nuestro blog que se animó a contarnos su experiencia con algunas prácticas de la Nueva Era, las perturbaciones que sufrió, y cómo consiguió ayuda para liberarse dentro de la Iglesia Católica. A continuación su testimonio:
TESTIMONIO
Este testimonio lo doy para la GLORIA DE DIOS y para ayudar a cualquier
persona que este pasando por una situación similar a la que viví yo.
Entiendo que es difícil pero no te desesperes, confía en el proceso porque
no solo se sale de esto, sino que tendrás el regalo más grande que se puede
tener: ¡CONOCER A JESÚS Y SABER QUE EXISTE! ¡Que es real, que te escucha y que,
sobre todo, es el único Dios!
Quiero empezar resaltando que soy una persona católica, siempre lo he sido,
pero estaba muy alejada de la iglesia. Iba a misa por cumplir, no me confesaba
y creía que Dios era todo lo que solemos escuchar erradamente: una energía, el
universo, los ángeles que nos hablan a través de números (11:11, etc.), la ley
de atracción, las visualizaciones y hasta las llamas gemelas.
Hace aproximadamente un año sentí que necesitaba crecer “espiritualmente”,
entender cuál era mi propósito en la vida, reorientar mi carrera profesional, etc.,
así que decidí ponerme a trabajar en ello.
Escuchas constantemente que hacer yoga, meditación, visualizaciones y tener
pensamientos positivos ayudan a atraer el éxito y lo que tú quieres en tu vida,
así que empecé a instruirme al respecto.
Di con videos/libros de meditaciones de Joe Disperza, relatos de Dolores
Cannon, un libro en particular para atraer a Dios en tu vida y abrir la puerta
a su creatividad, etc. Todo muy Nueva Era. Empecé a meditar en las noches, a
visualizar y para ser novata se me daba bastante bien. Constantemente repetía
"afirmaciones" como: soy exitosa, soy buena en lo que hago, mi
trabajo es admirado, soy una diosa, etc. (Aquí entendí que las palabras tienen
mucho poder y hay que ser precavido al usarlas).
Extrañamente, con el pasar de los meses, empezaron a pasarme cosas que no entendía.
Empecé a notar la energía de las plantas, me sentía muy ligera y conectada con
todo, me sentía feliz. Mi trabajo, que es bastante creativo estaba fluyendo
como nunca, me sentía bella (porque así me visualizaba), etc.
Sentía una extraña presión en la parte de atrás de mi cabeza, un cosquilleo
en mi frente y una presión leve en el tope de mi cabeza. Al buscar online, las explicaciones
solían ser las mismas: básicamente que yo era “afortunada”, que estaba
creciendo espiritualmente, que mis chacras se estaban alineando o despertando y
en teoría, todo eso estaba bien.
Como yo estaba trabajando tanto en mí, pensé que estaba más conectada
conmigo misma y con Dios. Que era él el quien me estaba ayudando a lograr mis
metas. Pensé que había logrado conectar con Dios pero a través de otras
técnicas. Total, para mi todas las religiones creían en el mismo Dios pero con
otro nombre, así que confié que eso estaba bien y seguía adelante.
Todo esto iba cada vez más rápido y con más intensidad.
Las extrañeces aumentaban: sueños muy nítidos, números ganadores de lotería,
sueños premonitorios, sincronizaciones, básicamente como si se me hubiese
despertado un “gift”. Coincidencias casi diarias con una persona ajena a mi
matrimonio (a quien nunca conocí), pero que me atraía muchísimo. He de decir
que a este punto me sentía conectada con él a otro nivel, un nivel “espiritual”
y daba por hecho que era mi llama gemela.
Una noche mientras dormía experimente un corrientazo espantoso que me hizo
temblar fuertemente. A la mañana siguiente busque online (como tantas otras
veces), y lo que había experimentado fue un “Espíritu Kundalini o Kundalini
awakening” que es de la religión india y que ERRADAMENTE lo comparan con
recibir al Espíritu Santo.
Pues desde ese día empecé a notar algo raro dentro de mí, como un escalofrió
controlado que subía y bajaba. La mirada y mi cabeza a veces estaban
ligeramente fuera de mi control y fue allí cuando me di cuenta de que algo
definitivamente estaba mal.
Me resultaba muy difícil de creer dado que todas las mañanas le escribía a
Dios, cuando visualizaba todo era en positivo, no tenía malas intenciones para
nadie, así que no entendía como me podía estar pasando algo negativo. Sin
embargo, y gracias a los años que estuve yendo a misas carismáticas, sabia de
casos en donde tenían que recurrir a oraciones de liberación y pensé que tal
vez necesitaba una de esas, pero aun lo dudaba.
Logré conseguir un cura carismático cerca de donde vivo y le comenté lo que
estaba pasando. El cura me confirmó lo que no quería escuchar. Así que
decidimos empezar con oraciones de liberación. Me pidió que mi esposo fuese
conmigo ya que el sacramento del matrimonio es muy fuerte y esto ayudaría. Del susto, y previo a mi oración de liberación,
comencé a rezar el rosario sin que nadie me lo aconsejara. Fue algo que se dio
de manera espontánea en mi desespero.
Mientras lo rezaba por primera vez, la noche previa a mi oración, empecé a
notar cosas horribles dentro de mí y pensé que iba a morir electrocutada esa
noche.
Bueno, lo que vino a continuación han sido 6 meses de combate espiritual.
Básicamente confirmé lo que estaba negada a creer: todo lo que estaba
haciendo llamó a espíritus y demonios que entraron a mi vida sin ser invitados,
pero al practicar creencias de la Nueva Era, los invoqué sin saber.
No me centraré en cómo han sido mis oraciones de liberación, pero comentaré
un par de cosas que estos demonios decían y que me parece relevante para
confirmar lo que a veces dudamos:
- Cuando el cura leía la biblia y mencionaba a San Miguel Arcángel, los
demonios decían molestos: “ese es el ángel que está cada noche al lado de la
cama y que impide que me manifieste”.
- Cuando el padre me sugería rezar a mi ángel de la guarda, esas cosas se revolvían
en mi estómago.
- Esos espíritus repetían molestos en varias oportunidades: “Por qué Dios
quiere salvar a las almas?”
No ha sido fácil, he llorado mucho en este proceso. Me arrepiento de todo
el daño que le hice a Dios sin saber, buscándolo erradamente en otras cosas. Su
amor misericordioso me ha salvado y he sido bautizada nuevamente en el Espíritu
Santo.
En este proceso de liberación, mi fe se ha visto fortalecida. ¡Doy fe de que Jesús existe! que no importa cuán pecadores seamos, ¡él nos quiere salvar!
Es tan grande y maravilloso sentir que alguien escucha mis oraciones y que
de verdad nos protegen. Mi agradecimiento me ha llevado a quererlos
infinitamente, ¡cómo debería ser! Dios permitió el mal para mi bien, para mi salvación
y en agradecimiento estoy yendo a misa de corazón, confesándome más seguido,
visitando al santísimo cuando puedo, leyendo la biblia para conocer más de Jesús
y haciendo mi rosario diario. Porque, así como ellos no me fallaron, yo no
puedo fallarles a ellos. ¡Es algo recíproco que me hace inmensamente feliz!
Caro.
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